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Mediación

Es una etapa que se realiza en forma previa a la iniciación de un juicio, para intentar una vía pacífica de resolución de situaciones de conflictos familiares. (Código Procesal de Familia y Violencia Familiar – Ley 9120)

En situaciones de conflictos familiares relacionados con los siguientes temas:

  • Cuidado personal de los hijos (antiguo régimen de tenencia), alimentos y régimen de comunicación (conocido como visitas).
  • Parentesco. Ej. régimen de comunicación y/o alimentos de adultos mayores, cónyuges, nietos, entre otros.
  • Uniones convivenciales, durante la convivencia o finalizada la misma.
  • Guarda y tutela.
  • Resarcitorias de las relaciones de filiación.
  • Otras acciones personales y patrimoniales derivados de las relaciones de familia, por ejemplo: división de bienes del matrimonio.

Tanto particulares como abogados pueden solicitar una mediación. La mediación puede ser entre progenitores o entre parientes con relación directa con el solicitante (abuelos, tíos).

Si bien la ley establece el paso obligatorio por esta etapa, en la mayoría los temas señalados, es necesario tener en cuenta que su aceptación, participación en el proceso y posibilidad de acuerdo, son voluntarios para los participantes.

El Mediador de Familia actúa como conductor del proceso, cuya función principal es colaborar con los participantes para generar opciones que puedan contemplar sus intereses, pero principalmente proteger los derechos de niños, niñas, adolescentes y personas vulnerables.

En estos casos el proceso de mediación fracasa y se expide un certificado de cumplimiento de la etapa, habilitando dicho certificado a iniciar las demandas correspondientes ante los Juzgados de Familia.

Si la persona desea concurrir con un abogado patrocinante, puede hacerlo, aunque no es obligatorio. La intervención del abogado es necesaria en caso que el proceso de mediación fracase y se inicien las acciones judiciales.