El órgano cutáneo es el más extenso de nuestro cuerpo y actúa como una barrera de protección y conexión con el medio ambiente. Con la llegada del frío la piel experimenta diversos cambios. A continuación te dejamos algunos tips para tener en cuenta y cuidar nuestra piel.
La vasoconstricción, como consecuencia de la disminución del calibre de los vasos sanguíneos para evitar la pérdida de calor, es un fenómeno que puede derivar en una disminución de los nutrientes e hidratación de nuestra piel. A tal efecto, las especialistas nos recomiendan:
– Usar jabones amigables con el PH de la piel -como los llamados syndets– o algunos comerciales que puede recomendarte tu dermatóloga/o según tu piel.
– Hidratar y humectar la piel de manera más seguida, con cremas o emulsiones sin perfumes. La piel seca genera prurito o picazón, lo que favorece la aparición de dermatitis.
– Realizar baños cortos y con agua tibia (no caliente).
– En casos de piel sensible, evitar el contacto directo con lanas y telas que no sean de algodón.
– Tener precaución con las fuentes de calor como estufas, hornos o bolsas de agua caliente ya que, además de quemaduras, pueden generar brotes de rosácea o producir manchas en la piel.
– Mantener una alimentación balanceada y rica en vitaminas. En tal sentido, la vitamina C es un potente antioxidante que promueve nuestro sistema inmune y aumenta la producción de colágeno.
– Tener en cuenta que hay ciertas enfermedades que aparecen o empeoran con el frío, como los sabañones o el fenómeno de Raynoud (molestias y cambio de coloración en dedos de manos y/o pies). En estos casos, consultar a tu dermatóloga/o para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuado.
– En cuanto a la realización de ciertos tratamientos, como peelings y/o láseres, la época invernal resulta ser un momento ideal para iniciarlos en nuestra Provincia.
– Finalmente, resulta esencial protegerse del sol durante todo el año, incluso en invierno.
¡Tu piel te lo va a agradecer!